La primera vuelta al mundo. Puerta a la logística internacional.

por | Ago 27, 2021 | Artículos | 0 Comentarios

Visita a la Nao Victoria

(Artículo escrito por Cristina Peña. Relato de la visita por Diego T. P.)

 

El comercio internacional actual tiene su epicentro en la maravillosa posibilidad logística de enviar un gran volumen de productos por vía marítima, prácticamente desde cualquier lugar del mundo a su antípoda, si fuera necesario. Muchos esfuerzos se han hecho durante siglos para lograr esto.

En el siglo XVI tuvo lugar una espectacular hazaña: la circunnavegación de la Tierra, emprendida con el empuje de la Corona Española, y de la mano de dos grandes apellidos: Magallanes y Elcano.

El próximo año celebraremos el 500 aniversario de este hito histórico: la Armada de Magallanes, también conocida como la «Armada de la Especiería», partía desde Sevilla en 1519 (el 10 de agosto) para buscar una ruta comercial hacia las islas de las especias por occidente, que la llevó a dar la primera vuelta al mundo. Contaba con 5 naos y 239 navegantes (166 de los cuales eran españoles), y de los que llegarían de vuelta en 1522 (8 de septiembre), tras circunnavegar la Tierra, 17 tripulantes al mando de Elcano, en tan solo una nave, la Nao Victoria.

Imaginad a aquellos emprendedores. Pensad en aquellos valientes. Todos aquellos hombres cargados de coraje, de ambición, y sobre todo de determinación. ¡Tenían una empresa que parecía inalcanzable frente a ellos!

Realmente era una gran empresa, y sus recursos eran muy justos, pero fueron suficientes:

-Una Tecnología limitada para guiarse en los mares y océanos, pero grande para aquellos tiempos: pinzote para gobernar la nave, compás o brújula, bitácora, etc.

-Un Promotor de lujo: la Corona Española.

-Un Objetivo claro: abrir una ruta por el Oeste hasta las islas de las especias, las Molucas (actual Indonesia).

-Artillería de corto alcance: su defensa con falconetes no superaban los 1.200 metros de tiro, pero fue suficiente para evitar abordajes u otros peligros.

Aquella expedición supuso definir una ruta impresionante: recorrió la costa sudamericana del Atlántico hasta descubrir el Estrecho de Magallanes, y atravesó el Pacífico en toda su inmensidad, reconociendo islas y archipiélagos hasta arribar a las Molucas. Una vez allí, con el objetivo del viaje cumplido, inició el camino de regreso a través del Índico hasta alcanzar África y recorrerla doblando el cabo de Buena Esperanza, hasta España, consiguiendo una hazaña adicional al objetivo: ser los primeros en dar la vuelta al mundo.

Para la Exposición Universal de 1992 en Sevilla, se fabricó una réplica exacta de la Nao Victoria. Este barco no solo cumplía la función divulgativa de mostrar cómo era la nave con la que hace 500 años unos «empresarios» lograron algo tan grande cómo circunnavegar la Tierra, sino también ver cómo vivían, cómo se enfrentaban a las tormentas, o cómo vencían sus miedos, y esto hace que hoy podamos reconocernos como empresarios españoles, con valor, con orgullo, con grandes capacidades y con derecho a sentirnos navegantes de las nuevas «Naos Victoria», esas que nos toca gobernar en nuestra época y que pueden llevarnos tan lejos como soñemos, siempre con nuestro equipo, tan indispensable, tal y como hicieran los dos capitanes, con su inestimable tripulación.

La réplica de la Nao Victoria no es una réplica cualquiera, es un barco real, tan auténtico y valioso que dio a su vez la vuelta al mundo entre 2004 y 2006, pasando por 17 países de 5 continentes. Partió de Sevilla el 12 de Octubre de 2004, para acudir a Japón a la exposición universal de 2005, y regresó a España el 4 de mayo de 2006.

Hoy es buque escuela. Es una seña de identidad del ADN español, recorre las costas españolas y se puede visitar. No te lo pierdas.

Os comparto la aventura de un visitante de nuestra joven cantera, Diego T. P.:

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La Nao Victoria fue un barco español que, junto a otros cuatro navíos, se dispuso a hacer la mayor hazaña naval de la historia: dar la vuelta al mundo en barco.

Una replica casi exacta de la legendaria embarcación Nao Victoria, que también ha dado la vuelta al mundo.

Historia del viaje:

La flota se componía de las Naos Victoria, Santiago, Concepción, San Antonio y la capitana, la Trinidad.

Esta expedición, dirigida por el capitán Fernando de Magallanes (portugués de nacimiento, nacionalizado español antes del gran viaje), que viajaba en la Trinidad, contaba con 239 tripulantes entre los 5 barcos.

Las cinco embarcaciones partieron del puerto de Sanlúcar de Barrameda el 20 de septiembre de 1519 (antes habían salido de Sevilla el 10 de agosto, viajando hasta Sanlúcar por el río Guadalquivir).

Desde allí llegaron a las islas Canarias, desde donde partieron hacia Cabo Verde (África), y desde allí atravesaron el Atlántico hasta Recife, ya en el Sur de América.

Fueron bordeando las costas sudamericanas, parando en lugares como Río de Janeiro y Montevideo.

En la Costa de la Patagonia (Argentina), el viaje tiene su primer gran problema: varios capitanes, descontentos con la forma de actuar de Magallanes, y queriendo dar por fracasada la expedición, se amotinan apoderándose de las naos Victoria, Concepción y San Antonio. Magallanes recupera el control de la Victoria, matando a su capitán por sorpresa, y la junta con la Trinidad y la Santiago. Con esas tres naves bloquea la salida de la bahía de San Julián, donde habían decidido pasar el invierno, y las otras dos embarcaciones terminan rindiéndose.

Mientras el resto de naves terminan de repararse en el puerto de San Julián, la Santiago es enviada por Magallanes, con 31 marineros a bordo, para reconocer e investigar la bahía donde desemboca el río Santa Cruz, pero, después de una semana pescando y aprovisionándose de leña y agua, una tormenta hace que la nave encalle y se hunda el día 22 de mayo de 1520. Todos los tripulantes se salvan excepto un prisionero.

Las otras cuatro naves parten de San Julián. Magallanes hace que la San Antonio y la Concepción vayan a descubrir si el estrecho ante el que se encuentran es bioceánico. Una vez descubierto que sí, el capitán de la San Antonio, Esteban Gómez, se amotina contra Magallanes y pone rumbo a España para contar la noticia del nuevo estrecho descubierto el 1 de noviembre de 1520.

Así pues, los tres barcos restantes pasan con gran dificultad por el Estrecho de Magallanes (que recibiría ese nombre más tarde) terminando de atravesar el Sur de América, y empiezan por fin a atravesar el Pacífico.

La travesía transcurre sin complicaciones excesivas, y llegan a las islas Filipinas el 16 de marzo de 1521. Magallanes establece una alianza con un jefe tribal a cambio de derrotar a su mayor enemigo. Sorprendentemente, pierden la batalla y Magallanes muere durante la lucha, el 27 de abril de 1521.

Poco tiempo después, el 1 de mayo de 1521, el rey de Cebú invita a una cena trampa al sucesor de Magallanes, y le asesina, junto a treinta de sus hombres.

Después de esto, los supervivientes se dan cuenta de que son pocos para continuar con tres naves, así que deciden abandonar la Concepción, la que se encuentra en peor estado, y cargar todos sus víveres, armas, telas, especias, anclas y demás entre los otros dos barcos para luego quemarla.

Una vez abandonada esa isla, la Trinidad y la Victoria llegan a Tidore, en las Molucas, y ambos navíos llenan sus bodegas de clavo, una especia valiosa. Cuando emprenden el regreso, el 18 de diciembre de 1521, la Trinidad comienza a hacer aguas, y la revisión demuestra que es grave.

Acuerdan que la Victoria parta ya de regreso a España, por la ruta de la India, y la Trinidad se quede en Tidore siendo reparada, y después navegue hasta Panamá. Así lo hacen.

El 21 de diciembre de 1521, la Victoria marcha hacia el oeste, y la Trinidad empieza la reparación, que termina el 6 de abril de 1522. Se hace a la mar, pero las fuertes tormentas a las que se enfrentan continuamente la dejan en muy mal estado e impiden que llegue a su destino. Pide auxilio a la flota de Antonio de Brito, un portugués que tenía orden de detener a Magallanes, y este hace prisioneros al los diecisiete tripulantes que quedaban en el barco, aprovechando que está casi hundida y sus marineros casi muertos.

Brito encarcela a los tripulantes y la nave se hunde el día 21 de octubre de 1522 por una tormenta.

La nao Victoria no tiene más percances y, capitaneada por Juan Sebastián El Cano, con tan solo 18 tripulantes de los 45 que tenía originalmente el barco, y los 239 que habían partido, llega el 8 de septiembre de 1522 a Sevilla, culminando la mayor hazaña marítima de la historia: LA PRIMERA VUELTA AL MUNDO.

Mi experiencia personal:

El pasado día 25 de agosto visité la réplica de la Nao Victoria, y me sorprendió conocer que también había dado la vuelta al mundo, entre el 2004 y el 2006, tardando un año menos que la original.

Como hicieron el viaje casi 500 años después (en 2022 se cumple medio milenio de la hazaña de Magallanes y Elcano), el viaje era más seguro, dado que hay más vigilancia en los mares, no hay piratas, las costas son más seguras y perfectamente conocidas, se cuenta con mejores instrumentos de navegación, y hay dos enormes ventaqjas con respecto al siglo XVI: se utilizaron el canal de Suez y el canal de Panamá. La expedición contemporánea pudo cruzar América y de Europa a Asia sin necesidad de recorrer tanta distancia. Pero eso no hace que no sea también una hazaña, dado que el barco es el mismo: de vela con un sistema de timón antiguo…

Tiene más de 120 metros cuadrados, de los que utilizan la gran mayoría como museo, cuando atracan en diferentes puntos de la costa para recibir visitantes.

Después de esperar durante unos diez minutos en la cola, por fin logré entrar en el barco por la cubierta, que me pareció un poco pequeña para llevar en su día 45 personas. Siguiendo un camino indicado por flechas, subí unas escaleras hasta el camarote del capitán, que era bastante grande.

Vista desde el camarote del capitán.

Dentro de la habitación había papeles, una mesa, velas, platos con comida, un mapa del mundo, una cama, espadas, etc. Incluso había un cofre del tesoro con muchísimas monedas de oro dentro. Si echabas una moneda y lograbas meterla dentro, podías tocar la campana que había junto a la puerta del camarote.

 

 

Cuando terminé de ver la habitación del capitán, bajé por unas escaleras paralelas a las que había utilizado para subir y fui a ver el comedor, que se encontraba justo debajo, en la «planta baja», y era cubierto. No se puede acceder a todo el comedor, dado que la parte del fondo está ocupada por el pinzote, el sistema de guiado con el que contaba el barco (anterior al actual sistema de timón de rueda), que consistía simplemente en una barra de madera que se inclinaba a un lado o al otro, y hacía girar el timón del barco.

El comedor era muy caluroso y estaba todo lleno de mesas y armarios de madera para guardar la comida y las bebidas, además de diferentes utensilios.

 

Comedor de la Nao Victoria.

Después me puse en marcha hacia los camarotes de la tripulación, que estaban en las bodegas.

Para llegar se debe bajar de espaldas una empinada escalera, y al llegar abajo lo primero que se ve es, aparte de los carteles explicativos de la expedición, unas camas/literas hechas de madera, adosadas al casco del barco. La mayoría tenía encima lámparas de aceite y libros. Detrás estaban las bodegas donde se guardaban los víveres y demás, pero eso ya no es accesible a los visitantes.

Camas de la tripulación.

 

Con eso terminaba la visita. Se suben las escaleras, esta vez de frente, y se pueden ver un par de posters sobre la primera vuelta al mundo, antes de salir a una tienda de recuerdos improvisada.

 

 

 Doblón de oro que me compré en la tienda, junto a un real de a ocho y una camiseta del recorrido de la Nao Victoria.

 

 

 

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